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martes, 18 de agosto de 2009

Saul Leiter

Hoy necesito mostrar tres cosas que aunque no estén relacionadas entre si, han venido a mi vida en un momento especial. La esencia de las tres muestra la necesidad de soñar y creer que, aunque no sea lo más práctico, es necesario construir un mundo en tu cabeza que te ayude a levantar los pies y conseguir una mirada oblicua desde otro punto de vista, que te haga soñar y descubrir que todavía existe la esperanza de seguir soñando.


La primera de ellas es un poema, me ha calado hondo. No necesita más comentarios:


ESO ERA AMOR

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes, respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.


Ángel González


La segunda cosa que os quería mostrar es una escena de la película "El lado oscuro del corazón", el texto es de Oliverio Girondo y creo que para mi se va a convertir en mi máxima en los tiempos que corren.


Y por último, y para no perder la esencia de este blog, os presento a un autor que con sus fotografías creo que cierra perfectamente el triángulo que he querido formar, viendo su obra, que hasta ahora para mi era desconocida, voy descubriendo poco a poco que Saul vivía en su mundo particular donde cada detalle refleja un instante de su particular visión. Para mi es importante incluir su obra en esta entrada para alabar la capacidad de ciertas personas de construir su propio interior.


Saúl Leiter nacido en Pittsburgh en 1923, hijo de un famoso rabino, el joven Leiter se destina para los estudios de teológica. Él está más interesado en la pintura y se fue a Nueva York en 1946, totalmente incomprendido por su padre que no tiene reconocimiento por la fotografía. "Es probablemente la razón por la que estoy de baja, yo estaba acostumbrado a la desaprobación".


Saúl Leiter hizo la fotografía, la culpable desobediencia, el escuchar de su propia imaginación. Se trata de capturar un profundo sentido, al azar calles, sin pista o documental social, obstinado en su enfoque, prefiriendo su camino en vez de entrar en un molde.


Cerca de expresionismo abstracto en sus fotografías en color, ya hay tentación de la abstracción en sus primeras imágenes en blanco y negro. A menudo se ha asociado a la Escuela de Nueva York . Sin embargo, su relación con el tiempo, la intuición profunda, cuando se abandona al gusto por el desorden, la soledad y la efímera naturaleza de las cosas lo convierten en un verdadero artista, algunos están ansiosos por colocarlo en una corriente.


Se convertirá en un fotógrafo de moda y nunca lo considera como una segunda mejor solución, sino más bien como una extensión de su visión, en armonía con él mismo. Tendrá la oportunidad de viajar a Europa y para prolongar su estancia convierte su fotografía en vagabundeos y un sin fin distinto al transcribirlo visualmente, un profundo sentimiento, un placer para mantener las huellas dactilares.


La poesía de situaciones, la formulación muy cambiada, los detalles son sorprendentes, es necesario verlos durante un rato y descubrir el delicado universo con sorprendente elegancia. "La fotografía es un secreto que habla de un secreto. Parece ser más explícita y menos se nos ha informado ", dijo Diane Arbus, "pero en realidad no es más explícita en las imágenes".


Talento innegable de lo plástico, "No puedo admirar mi trabajo, porque tengo que seguir un poco la admiración por el trabajo de los otros", dice muy orgulloso de su respuesta. Cuando se le preguntó por la calidad de la imagen, la modestia, que es característica del tipo de juego que mantiene quien le formuló la pregunta. Pero esta sinceridad carece de toda ambición le permitió una fotografía pura y separada, sin ninguna repetición o aplicar una receta, ya que es estar presente a sí mismo.


"Con frecuencia, las fotografías están consideradas como instantes de realidad pura; cuando, en verdad, se trata de fragmentos de recuerdos de un mundo inacabado…"





Gracias Agu.

jueves, 13 de agosto de 2009

Lewis Carroll

Lewis Carroll es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson (27 de enero de 1832 - 14 de enero de 1898, Reino Unido).

Al leer este nombre podréis pensar que me he equivocado y he mezclado la fotografía con la literatura. Sabemos que Lewis Carroll fue el creador de Alicia en el País de las Maravillas y que fue su máxima obra. Lo que muchos ignorábamos es el variopinto desempeño que tuvo Lewis en las artes y que en la fotografía su aporte fue de gran valor. Sólo hubo una piedra en su camino, el tema favorito de Lewis.


Porque mientras el pictorialismo hablaba de las imágenes fotográficas como objetos artísticos únicos y los retratistas llenaban sus bolsillos con las carte-de-visite, Lewis Carroll, nacido en el seno de una familia inglesa de clase media alborotaba al mundo fotográfico con las imágenes de sus niñas.

Las niñas de Lewis Carroll eran sus musas. De 4 a 12 años, edad en la que decía mantenían su espíritu vigoroso e inocente, eran en su mayoría, hijas de sus amigos o alumnas del colegio en el que impartía clases de matemática.

Su fotografía era de encuadres y discursos limitados, tomas generales de niñas en estado de reposo, disfrazadas de bailarinas orientales o ejecutando algún instrumento pero siempre con una brillante mirada, profunda. En varias de estas imágenes y en la relación que mantuvo Carroll con ellas, se basó Vladimir Nabokov para recrear a su nínfula Lolita, alentando las habladurías que sobre la obra y vida de Lewis Carroll se han tejido.

Mucho antes de publicar sus famosos cuentos para niños, Carroll fue un prolífico fotógrafo, creador de aproximadamente 3.000 imágenes durante sus 25 años de dedicación a la lente. Entre sus retratos se incluye los de Alice Liddell, la niña que le sirvió de inspiración para su famoso libro.
Conservó una gran devoción por ella, aunque hasta su muerte, en 1898, conoció a otras niñas, las fotografió, escribió para ellas y les dedicó sus juegos. En su diario, dejó escrito: "Siempre tengo en el corazón la imagen de Alice, mi primera amiga niña, la que fue mi ideal durante tantos años. Desde entonces, he tenido decenas de amigas niñas, pero con ellas todo ha sido diferente".
Las imágenes infantiles de Lewis Carroll no tienen ninguna espontaneidad: el tímido profesor de matemáticas utilizaba toda clase de trucos y de embelesos para conseguir que las niñas posaran con gestos o expresiones insólitas, reflejo de cómo las veía, cómo las admiraba, cómo las fantaseaba. Por eso empleaba disfraces, quimonos, sombreros, lazos y raros vestidos, como usaba sus fábulas, historias y pasatiempos para seducirlas y conquistarlas. En ocasiones, tenía que inmortalizar a toda la familia para poder, finalmente, obtener el permiso de quedarse a solas con la niña. En realidad, no había por qué desconfiar de él. Su amor por las pequeñas era tan intenso que jamás hubiera permitido que nadie -ni siquiera él- les hiciera el menor daño o las forzara; se trataba de seducirlas para que disfrutaran de sus inmensas habilidades y de toda su ternura.




lunes, 10 de agosto de 2009

Chema Madoz


Bueno, yo creo que ya va siendo hora de nombrar algún fotógrafo español. No es el mejor ni el más ilustre, quizá solo sea el más popular y el que hace fotografías para un público más amplio, pero me ha parecido interesante colocarlo en este blog.

José María Rodríguez Madoz, más conocido como Chema Madoz, es un fotógrafo que se ha inmiscuido en el mundo de las formas y ha logrado capturar en fotografías su lenguaje más íntimo, ese que no se habla pero se ve.
Nacido en 1958, este fotógrafo español cursó la carrera de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid al tiempo que alternó sus estudios con distintas clases de fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen. Fue en el año 1985 cuando exhibió por primera vez su obra y en el año 90 comienza a desarrollar el concepto de objetos, una temática constante en su trabajo. Sin dudas, el año 2000 marcará un antes y un después en su carrera pues ese año se llevó el Premio Nacional de Fotografía de España y su obra cobró mayor reconocimiento y ganó en popularidad.
Chema Madoz uno de los fotógrafos contemporáneos más populares por lo original e ingenioso de sus fotografías. Sus fotografías, siempre en blanco y negro, sorprende por crear relaciones insospechadas.Chema Madoz tiene lo que creo que es la cualidad más importante de un fotógrafo: saber mirar las cosas de modo diferente. Su mirada tiene la libertad suficiente como para saber dar la vuelta a lo que ve, ignorando la lógica, y un ingenio que permite relacionar conceptos muy diferentes.
A las fotografías de Chema Madoz se les ha llamado poéticas, porque la tarea de materializar el sentido es siempre poética. Sus imágenes, en las que suele usar luz natural, son limpias y sencillas. Creo que eso, además de las relaciones que establece, consigue que sus imágenes sean tremendamente evocadoras. Siempre provocan una reacción inmediata en quien las ve, seguida de alguna de las muchas reflexiones a las que incitan sus fotografías.
Esta es su página web: www.chemamadoz.com








sábado, 8 de agosto de 2009

Larry Clark

La mañana del sábado disfrutamos de un desayuno diferente. Acompañando al habitual capuccino y las apetecibles tostadas, por fin, algo interesante en la televisión. Y sí, aunque parezca algo casi imposible, pudimos disfrutar de un magnífico documental sobre la vida y obra de varios fotógrafos. En él artistas como Nan Goldin, de la que ya hemos hablado en Y todo empezó con Niepce, Tony Vaccaro, Martin Parr o Sally Mann, compartían con los espectadores de forma autobiográfica, su hazaña en el mundo de la fotografía.

Me impactó especialmente el trabajo del conocido director de cine norteaméricano, Larry Clark. Nacido en 1943 en Oklahoma, comenzó trabajando como fotógrafo, al punto que publicó algunos libros, como “Tulsa” (ciudad donde nació) y “Teenage Lust”. “Tulsa” muestra una serie de imágenes tomadas desde 1963 hasta 1971 donde Clark y sus amigos se retratan inyectándose drogas y teniendo relaciones sexuales. “Todos tomábamos drogas“, dijo en una oportunidad. “Pero la diferencia es que mis amigos entraron en el mundo del crimen”.

Destacados directores, tales como Gus Van Sant y Martin Scorsese han admirado el trabajo de Clark, sobre todo en su primera etapa en el mundo de la fotografía. De hecho, Martin Scorsese llegó a encomendarle un trabajo de fotografía para la mítica Taxi Driver.

La serie de fotos de Larry Clark condensa en su conjunto el que quizá sea el gran logro de la fotografía: su capacidad inigualable para “estar ahí”, para captar el instante exacto en el que “ocurre algo” apenas perceptible dentro de una secuencia temporal, “algo” que -sin embargo- se llena de fuerza al presentarse de manera aislada en una sola imagen.

No hay nada estéticamente destacable en las fotografías de Clark que no parezca fruto del azar. Encuadres, composición, contrastes, luz... cualquier hipotético rasgo de estilo nace de la casualidad. La energía de las fotos proviene simplemente del gesto desinteresado de una mujer ante un hombre herido de bala, postrado en un colchón. Del cotidiano acto de una embarazada entregándose a la heroína en una habitación vacía. Del rostro chulesco de unos adolescentes acostumbrados al peso de una pistola en el pantalón. De las orgías desganadas, muertas, por puro aburrimiento.

Impresionantes, ¿a qué sí?











viernes, 7 de agosto de 2009

Robert Mapplethorpe


Mapplethorpe nació en 1946, el tercero de seis hijos, y creció en un entorno católico romano de herencia inglesa e irlandesa en la Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, en Floral Park, Nueva York, un vecindario de Long Island, que él mismo recordaba diciendo: "Yo vengo de la América suburbana. Se trata de un entorno muy seguro, y es un buen lugar para haber venido de él, en el sentido de que era un buen lugar para salir de casa."

Todavía no se consideraba a sí mismo un fotógrafo, pero deseaba utilizar sus propias fotografías en sus pinturas, en lugar de imágenes sacadas de revistas. "Nunca me gustó la fotografía", fue citado diciendo, "No la fotografía en sí. Me gusta el objeto. Me gustan las fotos cuando las tienes en la mano". Sus primeras polaroids consisten en autorretratos y la primera de una serie de retratos de su amiga, la cantante-artista-poeta Patti Smith. Estas primeras obras fotográficas se presentaban generalmente en grupos o elaboradamente presentadas en marcos cuyas formas y pinturas eran tan importantes para el acabado de la pieza como la propia fotografía. El paso de Mapplethorpe a la fotografía como único medio de expresión ocurrió gradualmente durante mediados de los años setenta.

En la década de 1980 se refina su estética, realizando fotografías de desnudos de aspecto escultural, tanto de hombres como de mujeres, delicados bodegones de flores, y retratos de artistas y celebridades con un énfasis en la belleza formal clásica. El primer estudio de Mapplethorpe estaba en el 24 de Bond Street, en Manhattan. Para la década de 1980, Sam Wagstaff le dio 500.000 dólares para comprar un loft en el último piso del 35 West 23rd Street, donde vivía y tenía su estudio de trabajo. Mientras, mantuvo el loft de Bond Street como su cuarto oscuro. Mapplethorpe continuó desafiando la definición de fotografía mediante la introducción de nuevas técnicas y formatos para su obra: polaroids en color, fotograbado, platino impreso en papel y lino, Cibachomes e impresiones de tinta de color transferida, así como sus anteriores impresiones de gelatina de plata en blanco y negro.

Robert Mapplethorpe falleció en la mañana del 9 de marzo de 1989, en un hospital de Boston, Massachusetts, por complicaciones derivadas del SIDA, a los 42 años de edad. Sus cenizas fueron enterradas en la tumba de su madre, en Queens, Nueva York. Su nombre no aparece en la lápida, marcada con la palabra Maxey.







Christian Vogt

Christian Vogt nació en Basilea, Suiza en 1946. Después de su formación de fotógrafo en la Escuela de Artes Decorativas de Basilea, siguieron sus viajes y un período en el que trabajó como asistente en el estudio de Will McBride, en Munich.

Desde 1970, Vogt posee su propio estudio, donde trabaja con mucho éxito para la publicidad y para publicaciones como Playboy, Time-Life, etc. Recibió un gran número de premios y distinciones, entre las cuales se cuentan el Premio de la photokina de Colonia (1972), el Gran Premio de la Trienal de Friburgo, en Suiza (1975) y el Premio de los Directores de Arte de Alemania (1978).

Paralelamente a su trabajo comercial, Vogt persiguió siempre objetivos artísticos en su fotografía privada. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1972, en Basilea, y en 1980 apareció el álbum Christian Vogt, fotografías, al que seguiría en 1982 En cámara: ochenta y dos fotografías de cincuenta y dos mujeres. El artista prefiere profundizar una idea fotográfica a lo largo de ciclos prolongados. Así nacieron, en los años setenta, series como Imágenes de nubes, una evidente reminiscencia del surrealismo de René Magritte, y también la Serie roja, la Serie azul y la Serie amarilla. La Serie marco, en la cual Vogt se sirve habitualmente de la fotografía de un marco para definir y modificar el encuadre de una imagen, reviste una singular importancia en la totalidad de su producción ulterior.





jueves, 6 de agosto de 2009

Robert Capa



Robert Capa (Ernö Friedmann), nació en la ciudad de Budapest, en el seno de una familia judía con buen pasar económico. Su madre una diseñadora de modas y su padre un pensador intelectual con influencias aristocráticas. En Hungría, en esos tiempos, era costumbre pertenecer a un círculo, ya fuera artístico o político, y Endré, que no fue una excepción, entró a dichos círculos, donde era tradición poner sobrenombres. Así fue como recibió el apodo de Bandi.

Condenado en su adolescencia a vivir vagando por la ciudad por la instauración del taller de sus padres en la casa, después de que éstos perdieran el local a raíz de la depresión económica de 1929. En estas andanzas conocería a una de las mujeres que más influyó en su vida, y se puede decir que, si no hubiera sido por ella no habría llegado a ser un gran fotógrafo. El nombre de esa mujer era Eva Besnyo, quien desde muy joven tuvo un gran interés por la fotografía. Eva era una de esas personas a las que le parecía más productivo tomar fotografías que hacer sus deberes escolares. En su juventud ya tomaba fotografías con su cámara Kodak Brownie. Ella y su especial gusto por este arte motivaron el primer contacto de Endré con la fotografía.

Endré era muy solicitado por sus amigos, ya que se caracterizaba por ser un joven generoso y leal con sus amigos.

A los 18 años abandona Hungría, entonces ya bajo un gobierno fascista. Tras su paso por Alemania, viaja a París, donde conoce al fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards para cubrir las movilizaciones del Frente Popular.

Entre 1932 y 1936, tratando de escapar del nazismo, Ernest Friedmann, viviendo en Francia, conoce a la fotógrafa alemana Gerda Taro (Gerda Pohorylle) que acabaría siendo su novia. Para tratar de aumentar la cotización de los trabajos de la pareja a menudo rechazados, inventan el nombre del fotógrafo norteamericano Robert Capa, seudónimo utilizado indistintamente por ambos. Este hecho constituye la base de la polémica sobre quién de los dos tomó en realidad algunas de sus fotografías más relevantes.
Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, Capa se traslada a España con su novia para cubrir los principales acontecimientos de la contienda española. Implicado en la lucha antifascista y con la causa de la República, estuvo presente, desde ese lado, en los principales frentes de combate, desde los inicios en el frente de Madrid hasta la retirada final en Cataluña.

Siempre en primera línea, es mundialmente famosa su fotografía Muerte de un Miliciano, tomada en Cerro Muriano, en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936. Reproducida en la mayoría de los libros sobre la Guerra Civil, su autenticidad ha sido puesta en cuestión por diversos expertos. A pesar de que un historiador local de Alcoy puso nombre al miliciano, Federico Borrell García, miliciano anarquista, el documental La sombra del iceberg (2007) niega tal atribución con testigos, médicos forenses y documentos del archivo local de Alcoy. Asimismo, muestra lo inconsistente de dicha tesis y aporta nuevas fotos de la secuencia del miliciano que avalan la tesis de la puesta en escena, así como la posibilidad de que la instantánea no la tomara Capa sino su mujer. En enero de 2008 se encontró, según la CNN, una valija perdida por Capa donde están innumerables negativos de tomas que efectuó en la Guerra Civil Española; un tesoro de incalculable valor histórico. Según un artículo publicado en la web de El Periódico [2] , queda de manifiesto que dicho set de fotografías fueron tomadas a 10 kilómetros del frente, en la localidad de Espejo, donde tenían en esas fechas las tropas republicanas su cuartel general de acuerdo al periódico.
Durante la retirada del ejército republicano en la batalla de Brunete, en julio de 1937 Gerda Taro muere al frenar el coche en cuyo estribo viajaba, caer y ser arrollada por el tanque que el conductor intentó evitar. En este tiempo, Capa cubrió también diferentes episodios de la invasión japonesa de China, ya en los prolegómenos de la II Guerra Mundial.

Durante la II Guerra Mundial, está presente en los principales escenarios bélicos de Europa, así desde 1941 a 1945 viaja por Italia, Londres y Norte de África. Del desembarco aliado en Normandía, el 6 de junio de 1944, el famoso día-D, son clásicas sus fotografías tomadas, junto a los soldados que desembarcaban en la propia playa denominada Omaha en la terminología de la operación. Plasmó asimismo en imágenes la liberación de París. Huston Hu Riley fue el fotógrafo que retrató ese momento.[3] Con motivo de su trabajo durante este conflicto, fue galardonado por el general Eisenhower con la Medalla de la Libertad.

En 1947 creó, junto con los fotógrafos Henri Cartier-Bresson, Rodger, Vandiver y David Seymour, la agencia Magnum Photos, donde Capa realizó un gran trabajo fotográfico, no solo en escenarios de guerra sino también en el mundo artístico, en el que tenía grandes amistades, entre las que se incluían Pablo Picasso, Ernest Hemingway y John Steinbeck.

En 1954, encontrándose en Japón visitando a unos amigos de antes de la guerra, fue llamado por la revista Life para reemplazar a otro fotógrafo en Vietnam, durante la Primera Guerra de Indochina. En la madrugada del 25 de mayo, mientras acompañaba a una expedición del ejército francés por una espesa zona boscosa, pisó inadvertidamente una mina y murió, siendo el primer corresponsal americano muerto en esta guerra y terminando así una azarosa vida profesional, guiada por una frase que popularizó: Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.